Los malos hábitos orales comienzan desde bebés, y provocan alteraciones en ciertas estructuras faciales, craneales y sobre todo a nivel dental.

Algunos de estos hábitos son normales en la infancia y luego comienzan desaparecer, sin embargo, en ocasiones perduran más allá de los dos años y es cuando pueden empezar a dar problemas.

Estos malos hábitos orales pueden provocar alteraciones a nivel dental como:

  • Apiñamiento de los dientes.
  • Rotaciones dentales.
  • Problemas de maloclusión.
  • Retraso en el crecimiento del maxilar.

 

 

 

 

 

 

 

 

SE DEBEN DE CORREGIR: 

Respiración bucal

El niño es incapaz de respirar por la nariz. Los signos y síntomas que nos pueden hacer sospechar de su existencia son: duerme con la boca abierta, ojos cansados, tiene ojeras, la arcada dentaria superior es estrecha, lengua floja, dientes anteriores hacia delante, nariz pequeña y orificios poco desarrollados, puede estar irritable y ansioso, con dificultad de concentración…

Este tipo de niños no pueden comer y respirar al mismo tiempo, por lo que están corriendo dos riesgos fundamentales: obesidad por comer deprisa y no masticar bien la comida, o todo lo contrario, poca ganancia de peso por masticar demasiado la comida y comer poca cantidad.

Deglución atípica

En una deglución normal, el niño cierra los dientes y la lengua se sitúa en la parte alta del paladar y se produce una contracción mínima de los labios. La deglución atípica es frecuente en niños mayores, y se suele producir de la siguiente forma: la lengua hacia delante, casi en el labio inferior en el momento de tragar, y cuando está en reposo (sin tragar) normalmente tiene la lengua colocada entre los dientes, sin cerrar la boca del todo.

Otros malos hábitos orales

Otros bastante comunes son: mantener el chupete más allá de los dos años de edad del niño, chuparse el dedo también más allá de los dos años, morderse los labios constantemente…

Consecuencias de estos malos hábitos orales

La primera consecuencia, derivada fundamentalmente de la deglución atípica, es la mordida abierta o maloclusión, es decir, los dientes de arriba no llegan a contactar con los inferiores cuando se cierra la mandíbula. También lo origina la no retirada del chupete, el chuparse el dedo o el morderse los labios.

Por otra parte la respiración bucal causa alteraciones como la rinitis (inflamación de la mucosa nasal), vegetaciones, desviación del tabique nasal y alteraciones dentales, óseas y musculares.

Prevención y soluciones a los malos hábitos orales

Ante estas situaciones, tan importante es prevenirlo, intentando eliminar los malos hábitos en el niño, como solucionarlos si es preciso. Será, en muchas ocasiones necesario, la intervención del pediatra, odontólogo, logopeda y/o psicólogo. Con el fin de poder atajar el problema físico que desencadena y a la vez la eliminación del mal hábito.

Si por el contrario tu hijo abandona de forma espontánea estos malos hábitos a edades tempranas, es muy probable que la maloclusión se corrija sola.

Consejos para la prevención

  • Retira el chupete antes de los dos años de edad.
  • No le dejes que se chupe el dedo, ya que favorece la maloclusión así como la desviación de la colocación de las piezas dentales delanteras.
  • Intenta eliminar los hábitos incorrectos en el niño, y de no conseguirlo acude a los especialistas.

 

Clínica Dental Dr. Reato

 

 

 


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