Patología que se caracteriza por una sensación de quemazón, ardor, escozor, hormigueo o adormecimiento en la mucosa bucal.

Entre el 0,7% y el 4,5% de la población sufre este problema, con una prevalencia tres veces mayor entre las mujeres, especialmente en periodo menopáusico o posmenopáusico.

Este síndrome se suele desencadenar sin datos clínicos que justifiquen la aparición de los síntomas. A falta de un tratamiento establecido, los dentistas ofrecen una serie de indicaciones para mejorar la sintomatología.

El síndrome de la boca ardiente se caracteriza por una sensación espontánea y anormal de quemazón, ardor, escozor, hormigueo o adormecimiento de determinadas zonas de la mucosa bucal. Se trata de una patología frecuente y, debido a que suele desarrollarse sin datos clínicos que justifiquen la aparición de los síntomas, se trata de un problema sin tratamiento establecido y difícil solución. Descubrir este síndrome en pacientes con menos de 30 años es raro, y en niños y adolescentes no se manifiesta.

El ardor bucal que describen los pacientes suele aumentar progresivamente durante el día, y alcanza su mayor intensidad al final de la tarde. Por otra parte, la punta y los bordes de la lengua suelen ser, en el 67,9% de los casos, los principales lugares en los que se manifiesta la molestia, seguidos del labio inferior y el paladar. La mayoría de los estudios han encontrado que el ardor bucal está acompañado con frecuencia por otros síntomas como boca seca y alteraciones del gusto, sabor metálico, sabor amargo o cambio en intensidad de la percepción del gusto. Además, pueden aparecer dificultades para tragar, y dolor facial o dental atípico.

 

Tratamiento

Las causas de este síndrome son inciertas, pero se considera que existen varios factores que pueden desencadenarlo. Existen pastas dentífricas o colutorios que pueden irritar la mucosa oral y desencadenar la sintomatología. También algunas deficiencias de vitaminas se han relacionado con esta enfermedad. Y numerosos fármacos, entre ellos los antihistamínicos y antidepresivos, pueden generar una disminución de la saliva o xerostomía que está íntimamente relacionada con el ardor bucal.

Al no existir un claro desencadenante, tampoco hay un tratamiento establecido. Se recomienda realizar una historia clínica completa y exhaustiva del paciente y ofrecer una serie de indicaciones para mejorar su sintomatología. Entre los consejos a seguir, los odontólogos recomiendan eliminar todo elemento externo que pueda provocar alergias de contacto en la boca. Del mismo modo, es importante controlar malos hábitos orales como el bruxismo, el morderse los labios, las mejillas, la lengua o las uñas, o el morder objetos. También es necesario solucionar deficiencias vitamínicas y minerales, y emplear sustitutos salivales en los casos en los que este problema está asociado o va acompañado de una falta de saliva.

Por último, los antidepresivos tricíclicos en bajas dosis actúan sobre este tipo de dolor crónico como analgésicos y pueden ser efectivos para el tratamiento del síndrome de la boca ardiente. A este respecto, los dentistas señalan que el componente psicológico resulta importante en el tratamiento de este problema y estiman necesario valorar el componente ansioso o depresivo del paciente, ya que afirman que aplicar una psicoterapia sencilla en la consulta supone el 80% del tratamiento. Por ello, la interconsulta con un psicólogo o un psiquiatra suele resultar de ayuda.

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