Disfrutar del sabor de un plato de comida, respirar, hablar, sonreír o besar… La boca juega un papel fundamental en nuestro día a día, no sólo como punto de partida de las funciones vitales de nuestro organismo, como son la alimentación y la respiración, sino también en nuestra relación con el entorno y las personas que nos rodean. Además de su rol en nuestro bienestar y salud general, la boca es un fiel reflejo de nuestras costumbres. Uno de los hábitos más perniciosos para la salud general es el tabaquismo. En lo relativo a la salud bucal, el consumo de tabaco se relaciona con una larga lista de enfermedades y alteraciones sistémicas, y entre ellas diversas que afectan a la salud bucal. Sin duda, la mejor manera de evitar estas consecuencias pasa por evitar su consumo. En este sentido, la figura del profesional es clave para el asesoramiento en la adopción de medidas y soluciones que le ayuden a paliar los efectos nocivos que este hábito comporta para la salud bucal.
Sabes que fumar es perjudicial para la salud, de modo que no debería sorprenderte que los cigarrillos y el tabaco para mascar también sean dañinos para la salud bucal. Por ejemplo, pueden causar mal aliento, pero eso es solo el comienzo.
Otros posibles impactos en la salud bucal son:
- Dientes y lengua manchados
- Pérdida del sentido del gusto y el olfato
- Curación lenta tras la extracción de un diente o después de otra cirugía
- Dificultad a la hora de corregir problemas dentales estéticos
- Enfermedad de las encías
- Cáncer oral
Cerca de 9 de cada 10 pacientes con respuesta inadecuada tras tratamientos periodontales son fumadores. El riesgo de fracaso de los implantes se duplica en fumadores. El tabaco daña las encías, la boca y la salud en general.
El daño que provoca el humo del tabaco en la salud bucodental va más allá del clásico y conocido efecto de manchar los dientes y la halitosis, su verdadero y mayor amenaza es silenciosa y no se ve. El tabaquismo está estrechamente relacionado con la enfermedad periodontal, provocando la pérdida de piezas dentales, y es, justo al alcohol, causante principal del cáncer oral.

Enfermedad periodontal asociada al tabaco
La característica típica de la enfermedad periodontal asociada al tabaco es la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes, con los signos derivados de la pérdida de hueso, formación de bolsas periodontales y, ocasionalmente, pérdida dental. El tabaco aumenta de 5 a 20 veces, según la definición de enfermedad, el riesgo de padecer una enfermedad periodontal en comparación con la población no fumadora.
Por otra parte, la nicotina y el monóxido de carbono del humo del tabaco influyen de forma negativa en la curación de las heridas. Los fumadores tienen un aumento de la prevalencia de las enfermedades periodontales, también tienen una mayor prevalencia de pérdida de dientes. La mayoría de los estudios también recogen que los fumadores con periodontitis responden menos favorablemente a los tratamientos periodontales, tanto no quirúrgicos como quirúrgicos, y se desaconsejan cirugías de tipo regenerativo y mucogingival. Los fumadores tienen una mayor probabilidad de presentar recidivas de enfermedad periodontal durante los periodos de mantenimiento periodontal, siendo los fumadores de más de 10 cigarrillos al día los que tienen una peor progresión de la enfermedad. Además, los fumadores tienen más riesgo de sufrir complicaciones con los implantes dentales, tanto a corto como a largo plazo.
El mecanismo de acción del tabaco y sus componentes se da tanto a nivel local como a nivel sistémico. A nivel local, la boca es la puerta de entrada del humo del tabaco, y, por lo tanto, éste es un irritante directo de las mucosas orales. Además, la nicotina tiene efectos directos sobre las encías. A nivel sistémico, el tabaco altera los mecanismos innatos y adaptados de defensa, además de interferir en múltiples procesos celulares.
La cavidad bucal es una de las localizaciones donde más claramente se manifiestan los efectos del tabaco, ya que constituye su puerta de entrada obligatoria en el organismo; al efecto nocivo que provocan los productos tóxicos del tabaco, se une el efecto del calor inducido al fumar. El humo de los cigarrillos está compuesto por 4.000 constituyentes que son farmacológicamente tóxicos, mutagénicos y carcinogénicos. Los fumadores tienen mayores niveles de bacterias patógenas en el periodonto y presentan una disminución de las defensas de la encía frente al ataque bacteriano, lo que se asocia con un importante aumento en las susceptibilidad a sufrir una infección periodontal.
La encía del fumador recibe un menor aporte sanguíneo y de oxígeno, a la vez que disminuyen sus mecanismos defensivos contra las bacterias de la placa bacteriana. Esto justifica que estas bacterias dañinas produzcan una mayor destrucción del conjunto de elementos de sujeción del diente.

El tabaco en sus diferentes formas y usos es, junto con la ingestión de alcohol y ciertas deficiencias nutricionales de algunos micronutrientes, la principal causa de cáncer oral. El tabaco contiene alrededor de más de 60 productos de combustión carcinogénicos con capacidad para unirse al ADN y alterarlo. Además, éste aumenta el estrés oxidativo de los tejidos y, por lo tanto, la liberación de especies de radicales libres que dañan las proteínas, lípidos, carbohidratos y el mismo ADN. El riesgo de padecer cáncer oral en fumadores supera de tres a cinco veces a los no fumadores, que el efecto es dosis-dependiente y que esto se multiplica de forma dramática junto con la ingestión de alcohol. Las lesiones que podemos encontrar en la boca, y que tienen mayor riesgo de malignizarse, son las leucoplasias, descritas como placas blanquecinas que no pueden desprenderse por raspado, forman parte del epitelio y están en crecimiento. Se atribuyen principalmente al tabaco y son precursoras de cáncer oral en un 10% de los casos, aproximadamente.
En definitiva, hay que pensar que la boca es especialmente susceptible al tabaco y que el riesgo de padecer enfermedades tan limitantes como la periodontitis, o incluso mortales como el cáncer oral, se multiplica muchísimo en fumadores. Así, el papel del profesional sanitario es clave a la hora de motivar a los fumadores para reducir o abandonar definitivamente el tabaco.
Un ambiente sin humo es más sano para ti y para los que te rodean. Haz un plan para dejarlo, cúmplelo y empieza a llevar una vida más sana.
Dejarlo es la única forma de reducir el riesgo de sufrir estos y otros problemas de salud relacionados con el tabaco. La capacidad adictiva de la nicotina, que se encuentra en cigarrillos, puros y tabaco de mascar, puede hacer que esto sea especialmente difícil. Por eso es importante disponer de un plan y una red de apoyo, personas que te ayuden a cumplir tu propósito. Escribe tus razones para dejarlo. El entrenamiento, los chicles y mantenerte ocupado pueden ayudarte a dejarlo. Habla con tu dentista o médico para ver si los medicamentos disponibles podrían ayudarte a dejar de utilizar el tabaco.
Ahora que usted conoce los peligros de la salud bucal y tabaquismo, recuerde que nunca es demasiado tarde para iniciar el proceso de vivir una vida mejor y más sana.



